FRUTOTERAPIA Y BELLEZA

Autor: Albert Ronald Morales
Editorial: Edaf
ISBN: 84-8088-1478-5
Páginas: 303

Se trata del último libro de la serie “Frutoterapia”, iniciada en la segunda mitad de la década de los 90 con “Frutoterapia: 106 frutos que dan vida”, un best seller que alcanzó el número uno en ventas en las librerías de América Latina llevándole a los lectores información básica sobre los elementos nutricionales y curativos de las frutas.


En esta obra, el experto en fitoquímica Albert Ronald Morales explica cómo el consumo de ciertas frutas, sus zumos e infusiones, o la aplicación de sus mascarillas y cremas pueden contribuir de manera natural a mantener un cutis radiante, a evitar la celulitis, a fortalecer y embellecer las piernas o a conseguir una piel suave.


El autor, de origen colombiano y que actualmente reside en Madrid, preside la Asociación Mundial de Frutoterapia y lleva más de 30 años estudiando las propiedades curativas de las frutas tropicales. En su país natal puso en marcha un banco genético de frutas que alberga a cientos de especies de la región.


Albert Ronald Morales es también un activo ecologista. Dirigió en Colombia la Asociación Amigos de la Tierra y realizó en la Radio Nacional de Bogotá el programa Magazín Amigos de la Tierra. Por ello se pueden encontrar en este texto continuas referencias a la relación armónica entre la naturaleza y los seres humanos.


Este manual sobre la utilización de las plantas y las frutas con fines de estética corporal desarrolla de una manera didáctica y de fácil comprensión para cualquier persona temas como las frutas y los tratamientos básicos de la belleza, los aceites de belleza naturales, los cuidados y tratamientos para la piel y el cabello, tratamientos con frutas y verduras para combatir el sobrepeso, y consejos prácticos de frutoterapia para aliviar dolencias cotidianas.


Gustarse a sí mismo y a los demás, así como perseguir un perfecto equilibrio entre el cuerpo y la mente es un deseo tan antiguo como la humanidad. Las remotas civilizaciones maoríes, egipcias, griegas y japonesas ya practicaban la cosmética natural, que el autor recoge y combina con otras prácticas saludables como la exposición al aire, la luz solar, el consumo de agua, la alimentación a base de vegetales crudos, y el ejercicio físico moderado con el fin de que cada día podamos “sentirnos y estar mejor”.